Quinientos veinticinco mil seiscientos minutos…¿Cómo mides el año? 

Yo lo mido en amor y todo lo que este conlleva: alegría, apego, vulnerabilidad, dolor y aprendizaje.

Mientras mi hermano revisaba los álbumes cuando éramos pequeños en busca de sus fotos bebé  para enseñarle a su novia (su primera novia formal, ya se creció) se encontró con la foto del primer cumpleaños de Tommy y con una foto de mi primo mayor.

El 3 de julio aproximadamente a las 7 p.m. tuve que despedirme de mi mejor amigo luego de 16 años del más puro amor.

Tommy llego a la vida de mi familia cuando su mamá perruna dio a luz en el patio de la casa de mis abuelos en el interior. Ellos decidieron hacerse cargo de ella y distribuir todos sus cachorros en hogares seguros, uno de esos hogares sería mi casa.

 Apenas lo vi supe que era él y por suerte todos pensaron lo mismo.

Un mes después de conocerlo mi tío lo trajo a casa. Como todo era nuevo para él lo primero que hizo fue esconderse detrás de uno de nuestros sillones.

Para ese entonces yo solo tenia 7 años y me encantaban los dulces, pero solo me permitían comer 1 al día. A falta de mayor conocimiento de como expresarle mi amor incondicional al nuevo miembro de mi familia fui a buscar mi magdalena (mi postre favorito en ese entonces) y se la di a él. 

Desde ese momento Tommy y yo fuimos hermanos y el se volvió el perro más dulcero del universo.

De pequeña era extremadamente tímida y me costaba mucho socializar (sigo siéndolo) por lo que lo más importante para mi era llegar pronto a casa para estar con él. Era la luz de mis ojos.

El día que me despedí de Tommy, antes de que se durmiera para siempre, le cante su canción favorita y le dije al oído que yo entendía que ya era hora de que él dejará de luchar y descansará, que yo nunca lo olvidaría.

Justo en ese momento entendí que es el amor verdadero: hacer lo mejor para el otro aunque nos duela a nosotros.

El 20 de septiembre al llegar casa y aún con Tommy en mi cabeza, mi papá me cuenta que mi primo mayor había fallecido. El había batallado contra el VIH por 2 años y todos pensamos que saldría triunfante, que solo tenía 29 años y que le quedaba mucho por vivir, sin embargo uno propone y el universo dispone.

 El día del funeral volvió a mi lo de “entender que es lo mejor para la otra persona, aunque a nosotros nos duela”

Escribir sobre estos temas me ha tomado tiempo y no voy a negar que algunas lágrimas se me escaparon, pero no puedo decir que este ha sido un mal año.

Ha sido de aprendizaje y cambio, donde pude conocer solo una de las facetas del amor.

Despedí a Tommy y recibí a Noni, despedí a mi primo y gane el saber que está en un lugar de paz sin sufrimiento, viaje y viví.

Este año tuve quinientos veinticinco mil seiscientos minutos de puro amor y por suerte EL AMOR ES ENERGÍA Y LA ENERGÍA NUNCA MUERE, SOLO SE TRANSFORMA.

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