A las 6:00 a.m. del 28 de enero, un día después del cumpleaños 30 de James, salimos destino a Pese, un pueblo a 3 horas de la ciudad.

Dos semanas antes, el blogger de comida Jorge Chanis, mejor conocido como “El buen diente” nos escribió para invitarnos a lo que el describió como “la versión panameña de un tour por los viñedos”, el inicio de la Zafra.

Zafra según la RAE es: cosecha de la caña dulce

 

Nuestra primera parada fue en Quesos Chela, el lugar de quesos y empanadas más emblemático de Panamá y que podría considerarse como icono de la cultura gastronómica de este pequeño país. Con el estomago lleno continuamos nuestro recorrido gastronómico y en Herrera llegamos al pueblo de la Arena, famoso por ser los creadores del mejor pan de Panamá. De ahí, junto a un grupo de amigos, partimos.

La casa del “primer Varela”, justo en frente de la iglesia de Pesé fue la perfecta introducción para lo que nos esperaba: la Hacienda San Isidro.

Con aire a las películas de Hollywood ambientadas al antiguo sur de Estados Unidos, nos recibió un mar de caña y unas carretas tiradas por bueyes.

Machete en mano y sin experiencia alguna, James se atrevió a pelar la caña y milagrosamente aun conserva ambas manos. Con la caña pelada, intente, sin mucho éxito, exprimir warapo (jugo de la caña) y de ahí pasamos a conocer lo que hacen con el warapo: Ron y seco

 

Dato curioso: En Panamá se venden más botellas de Seco en un año que de todas las

denominaciones de Ron Abuelo juntas en el mismo tiempo.

 

Más tarde, para alimentar nuestros estómagos antes de la cata de los rones Abuelo, la chef María de los Angeles, finalista de Top Chef Panamá, se encargo alimentar nuestros estómagos y prepararnos para lo que venia.

La cata y maridaje estaba compuesta por rones de 15 años de la finish collection y el centuria de 30 años, un digestivo perfecto para dormir la siesta. Era muy interesante ver como diferentes alimentos ayudaban a resaltar sabores en cada tipo de ron.

A la vuelta del hotel aprovechamos para dar un paseo por las bodegas de añejamiento y ver el atardecer. Cuando caminas alrededor de las bodegas puedes sentir el olor a madera y ron.

Despues la chef Maria de los Angeles preparó la cena que terminó con uno de los mejores flanes que he probado en toda mi vida. Y para bajar semejante banquete salimos a bailar bajo las estrellas y Ron Abuelo nos acompañó con música y con cócteles de Añejo 7 años. Pero esto no quiero contárselo, mejor mírenlo en las fotos..

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1 Comentario

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La última foto capta a la perfección la felicidad de vivir experiencias! Me encantó

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