Creciendo en esta ciudad, siempre me ha parecido que hay muchas zonas que guardan vestigios de una belleza pasada, no solo el Casco Viejo.

Y como soy una nostálgica y el Sir por suerte también (así me acompaña feliz a todos los tugurios a los que lo meto) seguimos buscando zonas de la ciudad a las que no muchos prestan atención.

Mi primer acercamiento a la 5 de mayo fueron los comentarios al azar que escuche de pequeña (10 o 11 años, por ahi) sobre que en esta zona en las noches se ponían las “damas de la noche” y los travesti.

Cómo crecí en el seno de una familia muy católica y siempre he sido muy muy curiosa le pedí a mi papá que me llevará a verlas porqué nunca había visto a estas damas (sin ofender, era solo curiosidad). Obviamente mi papá le contó a mi mamá (vivo en un matriarcado) y no me llevaron.

Cuando finalmente mis zapatillas pudieron pisar la  5 de mayo fue en el 2014 mientras grababa mi cortometraje de graduación. Esa primera experiencia en sitio me marco: me hurtaron el monedero.

Lo divertido de la situación es que era estudiante (no tenia dinero) y el poco efectivo que tenia lo había usado para pizza y gastos del cortometraje.

 Unos días después me llamaron de la policía que habían encontrado mi monedero – el ladrón se apiado de mi – con mi cédula y que los fuera a retirar (yass!! no tenia que hacer la fila del registro civil).

3 años después vuelvo, nuevamente en contra de los deseos de mi padre (decía que me iban a robar) y acompañada del Sir y de Canino, nuestro fotógrafo. 

Para mi sorpresa, el lugar no era ni la mitad de hostil de como me lo habían pintado. Todo lo contrario, no se nos acerco ni siquiera un “bien cuida’o” a pedirnos dinero. 

Algunas personas nos miraban mientras hacíamos fotos en el obelisco conmemorativo a las víctimas del incendio del polvorín, pero creo que eso pasa en cualquier lugar de Panamá a cualquiera que se haga fotos.

A nuestro costado estaba el Hotel Stanford como un viejo olvidado y frente a nosotros el recuerdo neoclásico de lo que fuera la imponente estación del ferrocarril, construida en 1912 y la cuál estaba inspirada en la estación Pensilvania de la ciudad de Nueva York. 

Dato curioso: esta estación de tren estaba dividida por el sistema de castas.

Al terminar las fotos no pudimos evitar quedarnos un rato más observando cada detalle de cada balcón con el único deseo de tener los fondos para devolverle la luz a esta bella olvidada. Pero solo un rato, porque tampoco queríamos tentar a nuestra buena suerte y pasar la noche en la 5 de mayo con la ropa que llevábamos.

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