Caminar por el Casco Viejo de Panamá es algo que creo que todos los panameños disfrutamos.
Es un barrio que tiene personalidad propia, casi como un ser viviente, nuca lo terminas de conocer. Cada semana hay algún restaurante nuevo, bar o algo en construcción.
Para mí es un poco como lo que vivía el protagonista de Midnight in Paris de Woody Allen, un pasillo a la nostalgía por tiempos de lujo y camaradería.

Mis bisabuelos, abuelos y todo lo que preceda a ambos vivieron ahí. Mis primeros recuerdos de pequeña son con mi abuela caminando por las calles del casco de los 90s (menos bonito y más lleno de indigentes) y contándome de los franceses, el canal y de las bóvedas mientras me comía un raspa’o (hielo raspado con sirope). Lo mismo que hago cada vez que voy con James.
Y es que el casco guarda tantas historias y recuerdos de mi familia que me es imposible hablar de él sin contarles algunos.

Mis bisabuelos

Ambos vivían en el casco y fue caminando por sus calles como se conocieron. Mi bisabuelo Popo ya se había graduado de la escuela y estudiaba para ser abogado mientras mi bisabuela Margarita (le debo mi nombre a ella) estaba por terminarla. Los padres de mi bisabuela no les permitían estar juntos hasta que ella se graduara pero estaban tan enamorados que todas las tardes se escapaban un rato para verse. Habían desarrollado un silbido (como si fuera un código secreto) para avisarse que estaban cerca y cuando era el momento, mi bisabuelo pasaba por su calle silbando para avisarle que bajará.

Mis abuelos

En el mismo barrio se conocieron mis abuelos, ambos vivían ahí e iban juntos a la escuela hasta que al graduarse mi abuela se mudó a otra provincia a continuar sus estudios. A falta de teléfonos portátiles (creo que donde vivía mi abuela no habían ni neveras) mi abuelo le enviaba una carta cada semana por 3 años. La historia obviamente termina bien porque aquí estoy yo 55 años después.

James y yo

James y yo llevábamos saliendo al menos un mes y fuimos a caminar por las bóvedas de noche. Hasta ese momento James pensaba que yo tenía 20 años pero en realidad tenía 19 (cuando me pregunto mi edad la primera vez entre en pánico por la diferencia y me aumente 1 año) y yo moría por decírselo, pero tenía miedo de que eso lo asustara o algo parecido. La noche fue tan perfecta y hablamos por tantas horas que finalmente me atreví, para solo escucharlo decir: Ya lo sabía.

Sí no eres de Panamá, tienes que venir a conocerlo y si eres local, siempre queda algo nuevo por descubrir.

James’s look:
Camisa: Purificación García
Pantalón: H&M

Margo’s look:
Vestido y cinturón: Lucky Brand Panamá
Bolso: Tory Burch

 

 

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