Margo y yo llevábamos tiempo queriendo hacer fotos en el barrio chino de Panamá. No es un barrio bonito porque no lo han mantenido de ninguna forma, pero todavía conserva el arco de entrada que podéis ver en las fotos. Os íbamos a contar nuestra experiencia pero mientras hacíamos las fotos sucedió una cosa que me dio que pensar.

Entre la gente que pasaba a nuestro lado mirándonos, había un individuo que comenzó a decirle cosas a Margo desde el otro lado de la calle. Le dijo cosas que en principio parecían inofensivas, como “sonríe” que he de admitir me hizo gracia, pero ella estaba muy disgustada.

¿Qué hubiese pasado si hubiese estado sola? ¿Cuál hubiese sido el límite de ese tipo?

El tipo siguió a lo suyo y yo le dije que lo mejor era no prestarle atención, pero pensándolo ahora mientras escribo ese es precisamente el problema. EL PROBLEMA SOMOS TODOS NOSOTROS.

El problema es dejarlo pasar y hacernos los sordos.

El problema es que al final nadie se mete porque no es su problema.

El problema es que todos, y hoy en día más, estamos más pendientes de grabar con el teléfono lo que está pasando en vez de intervenir a ayudar a otra persona.

Y el problema es que ninguno le gritamos al tipo la clase de persona que es.

Los intimidados en cambio somos nosotros, y ese excremento social al que seguiremos llamando individuo piensa que lo que hace no está mal porque NADIE DICE NADA. Dejemos de aceptar este comportamiento y pasemos a la acción. No es necesario que nadie apruebe una ley. Nosotros debemos actuar. Nosotros debemos hablar. Y solo nosotros podemos hacer que este tipo de comportamiento se condene socialmente, porque el intimidado debería ser él.

No entendemos por todo lo que pasa una mujer porque no nos pasa a nosotros. No sabemos lo que es preocuparse cuando sales de noche, tener miedo cuando te subes en un taxi, tener miedo cuando estás volviendo a tu propia casa, y miedo de que el tipo que te dice que sonrías acabe haciendo algo más..

Estimados hombres nadie está obligado a sonreír, nadie tiene que estar de buen humor y por supuesto no quieres que un desconocido se dirija a ti de ninguna forma.

Nosotros como hombres y como sociedad somos los que permitimos este comportamiento, y solo nosotros podemos cambiarlo. Debemos como sociedad ayudarnos para acabar con esto, porque hoy no pasó nada pero mañana puede ser tu hermana, tu novia o tu hija…y entonces ¿Qué harás?

14

You May Also Like

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *